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jueves, 30 de junio de 2016

La visita de Muhhamad Alí a la Unión Soviética

Este mes de junio nos ha dejado Muhhamad Alí, un campeón con una gran personalidad y un alto sentido de la justicia. Después de un periodo de inactividad en el blog, es apropiado recordar la visita que el boxeador estadounidense hizo a la Unión Soviética en junio de 1978.

En la URSS se preparaban cuidadosamente los Juegos Olímpicos de Moscú, para los que faltaban dos años, cuando el embajador soviético en EEUU hizo llegar a Muhhamad Alí la invitación para visitar a la Unión Soviética. En 1978 Alí ya había logrado los logros más importantes de su carrera, y se había ganado el respeto y el cariño en todo el mundo tras sufrir una persecución por negarse a combatir en Vietnam.
El 12 de junio, Alí aterrizaba en Moscú acompañado por todo un equipo de colaboradores y su carismática esposa Veronica Porsche. Al recibimiento acudió una delegación soviética entre los que destacaba el boxeador soviético Victor Ageev. El saludo entre Alí y Ageev no pudo ser más apropiado para dos boxeadores, ambos se amagaron unos golpes entre risas de complicidad. Esa noche fue al circo a ver una actuación, en donde la policía soviética tuvo que salvarle después de firmar una gran multitud de autógrafos durante el descanso. Así pudo continuar el espectáculo. Desde allí se trasladaron al Hotel Metropol.

A la mañana siguiente, Alí hizo un recorrido por la Plaza Roja y calles aledañas visitando los lugares más emblemáticos de la capital soviética. En los días siguientes visitó instalaciones olímpicas, dio ruedas de prensa, participó en encuentros con boxeadores soviéticos etc. Después, Alí y su delegación pusieron rumbo a la República Soviética de Uzbekistán, debido al deseo de Alí por visitar Tashkent y Samarkanda (con una importante población de religión musulmana). En estas ciudades visitaron instalaciones religiosas y deportivas.
De vuelta a Moscú, Muhhamad Alí llegaba con 4 kilos por encima del peso deseado, pero aun así declaró su intención de enfrentarse en combates de exhibición a distintos pesos pesados soviéticos. En unas instalaciones de CSKA tuvieron lugar los combates ante 2000 personas. Alí se enfrentó a Piotr Zaev, Eugeni Gorstkov e Igor Vigotsky.

El 19 de junio, Muhhamad Alí fue invitado al Kremlin a un encuentro con Leonid Brezhnev en donde ambos hablaron de sus culturas y sociedades de forma amistosa. Alí agradeció a Brezhnev la cálida acogida que le había brindado el "país de los soviets". De Brezhnev afirmó el boxeador "Es un destacado defensor de la causa de la paz y la amistad entre los pueblos". Brezhnev obsequió a Alí con un libro que narraba la lucha del pueblo soviético contra los nazis titulado "Pequeña Tierra". Alí quedó gratamente impresionado. El púgil declaraba "Estoy muy impresionado por el encuentro con Brezhnev. Es difícil encontrar las palabras. Sólo soy un boxeador estadounidense, pero tuve el honor de ser recibido por el Señor Brezhnev. Solía ​​escuchar que Rusia siempre amenazaba a los americanos, pero estoy convencido de que esto no es así. Brezhnev era un ardiente partidario de la paz." Respecto al libro regalado por Brezhnev, Alí afirmó que pediría al embajador una traducción literal. El 21 de junio, Muhhamad Alí, su equipo y el embajador soviético en EEUU embarcaban en un avión de la compañía Aeroflot para poner rumbo a Nueva York.
Más tarde la simpatía de Muhhamad Alí hacia la URSS, se vio empañada por la guerra de Afganistán, pero lo cierto es que Muhhamad Alí encontró en la URSS un país muy diferente al que la propaganda americana quería hacer ver. Afirmó "Yo estaba un poco nervioso cuando aterricé en la URSS. Pensaba que era un país desaliñado con multitud de personas sombrías que piensan como robots y agentes especiales espiando mi habitación. Vi un país en donde un centenar de nacionalidades conviven en armonía. No hay armas, No hay crímenes"

El bueno de Alí mostraba así su ingenua sorpresa. Él, que había crecido en un país con fuertes segregaciones raciales, crímenes, armas y drogas. No le gustaba nada hablar de política porque decía que no entendía de política, pero de esta visita salió gratamente sorprendido. La sorpresa es entendible y muestra la honestidad e ingenuidad de reconocer que los problemas que acuciaban en EEUU no eran norma en otras partes del globo. También declaraba acerca de su visita "no vi un solo mendigo o la mendicidad. Nunca me sentí tan seguro, sin riesgo de ser robado. Me dijeron que en este país no hay libertad de religión, pero son libres de orar los musulmanes, los cristianos y los Judíos; Creo que las relaciones entre nuestros pueblos son malas sólo a causa de la falsa propaganda."
La visita de Muhhamad Alí a la URSS, nos deja una moraleja clara. Para ver los problemas de tu país a veces lo mejor es visitar otros países. Sirve para ver que determinados problemas no son causados por la naturaleza sino por la sociedad, y por tanto tienen solución. También sirve para contrastar la propaganda que los medios nos dan de determinados países. Lejos de lo que la propaganda occidental afirmaba sobre la URSS, éste era un país civilizado, pacífico, multicultural, seguro, en donde la convivencia entre etnias y religiones era ejemplar.
 
 
 

jueves, 21 de enero de 2016

El mausoleo de Lenin, el homenaje a un revolucionario

 El 21 de enero de 1924, a las 18:50 horas, fallecía Vladimir Illich Ulyanov. El hombre que había dirigido la Revolución de Octubre, conocido como Lenin, se iba de este mundo. Lenin murió en Gorki, apartado del bullicio de Moscú para luchar contra su enfermedad. Hasta allí comenzaron a peregrinar campesinos de las aldeas cercanas cuando el rumor de su muerte fue pasando de boca a boca.

En las horas siguientes, el luto inundaría cada rincón de cada ciudad y cada aldea de la Rusia Soviética. Después de una década de catástrofes y catarsis colectivas (la primera guerra mundial, las revoluciones y la guerra civil), el pueblo ruso se teñía de luto ante la muerte del que consideraban el personaje más importante de toda su historia.
El 23 de enero, el cuerpo de Lenin fue transportado a Moscú, en un vagón tirado por una locomotora T127. Una vez en Moscú, se instaló en la Casa de los Sindicatos, en donde miles de personas fueron a despedirse de Lenin por última vez. Aunque no sería la última vez, porque el cuerpo de Lenin aún hoy puede ser visitado.

El embalsamiento de Lenin dio lugar a todo tipo de interpretaciones entre la población. Por una parte se decía que los dirigentes bolcheviques querían instaurar un culto pagano a Lenin, por otro lado se decía que nadie quería despedirse definitivamente del hombre más grande de Rusia, que los obreros de toda la geografía rusa habían escrito a los dirigentes soviéticos pidiendo mantener el cuerpo de Lenin. Hubo quien creyó que se hacía para impedir a los impostores hacerse pasar por Lenin, o incluso los más fantasiosos creían en que el motivo era mantener el cuerpo para una lejana y futura resurrección. Lo cierto es que el cuerpo de Lenin era ya un símbolo antes de ser embalsamado.
La primera versión del mausoleo se situó en su ubicación actual, al lado de las murallas del Kremlin. Era de madera y algo improvisado. En primavera de 1924 fue reforzado y en los años 30 fue reforzado con hormigón, ladrillos, granito y mármol. Desde entonces ese sería en la práctica el centro geográfico de la URSS. Desde el mausoleo de Lenin presidían los dirigentes soviéticos los desfiles militares que suponían ser los actos públicos de mayor solemnidad para la Unión Soviética. Con la invasión nazi en 1941, el cuerpo de Lenin fue evacuado a la ciudad de Tyumen, para volver ya en 1945. 

Toda una serie de anécdotas rodean al mausoleo. Hoy es usado como una de las mayores atracciones turísticas de Moscú, aunque no está libre de debate y de polémica. En 1934, un antisoviético trató de disparar contra los restos de Lenin. En 1957, otro individuo trató sin éxito de arrojar tinta sobre su cuerpo. En años posteriores, también hubo intentos aislados de vandalismo con escaso éxito. El 19 de enero de 2015 dos individuos fueron detenidos tras arrojar agua bendita. En definitiva, los restos de Lenin han sido una atracción para la protesta antisoviética en algunos casos. En los Simpson o en alguna película de supermán se ha podido ver el famoso mausoleo.


La figura de Lenin cambió la historia de los pueblos soviéticos. Toda una vida entregada a una causa liberadora pasando a crear el Estado más grande nunca conocido. El despotismo de los zares, la guerra, el feudalismo quedaba atrás, y a ojos de todos, para bien o para mal, Lenin era el mayor de los culpables.

Actualmente, se puede acceder al mausoleo los martes, miércoles, jueves y sábados de 10 a 13 horas.





miércoles, 30 de diciembre de 2015

Como se celebraba la Navidad en la Unión Soviética

 En la Unión Soviética, un lugar tan distinto al resto del mundo, también se celebraba la navidad. Con muchas peculiaridades, pero de una forma bastante parecida al resto de países occidentales. En occidente la fiesta pasó de ser una celebración religiosa a ser unas vacaciones "seculares" en donde las familias se reúnen, dando rienda suelta al consumo. En la Unión Soviética también predominaba este carácter secular. Veamos por encima la evolución histórica de estas fiestas.

En la URSS, y aún hoy en los países ex soviéticos, tiene más importancia la celebración de año nuevo que el día de Navidad propiamente dicho. Hasta el año 1492, el año nuevo era el primer día de marzo. Ese año se trasladó el inicio de año al 1 de septiembre. Fue el Zar Pedro I, quien puso el 1 de enero como inicio de año en 1700, adecuándose así al calendario occidental. Durante el siglo XIX se introducen en Rusia muchas de las tradiciones navideñas como el árbol de navidad, procedentes de Prusia. En 1914, el Zar Nicolás II prohíbe muchas de estas tradiciones al estar en Guerra contra Alemania. 
Con la Revolución de Octubre se adopta en 1918 el calendario gregoriano, para estar acordes al resto del mundo. Es por ello que el año nuevo se celebra antes que la navidad, ya que la Iglesia Ortodoxa (Aún hoy) se sigue guiando por el calendario juliano, lo que da lugar a que el día de navidad sea el 7 de enero. Desde entonces, la celebración de Año Nuevo tiene una notoriedad importante, mientras que la navidad se reduce a una celebración religiosa de ámbito más privado.

Entre 1929 y 1935 la navidad estuvo prohibida, debido a la pugna entre el Estado y la Iglesia Ortodoxa. En 1935 se vuelve a celebrar. Los bolcheviques ven que en el occidente capitalista los niños ricos gozan de elegantes árboles de Navidad y de regalos, mientras la inmensa mayoría de niños se tienen que conformar con mirar con envidia a los ricos. Esto hace que en la URSS se decidiera desde 1935 celebrar el Año Nuevo por todo lo alto, con especial atención a la infancia. Así es como vuelven las tradiciones navideñas, con regalos y árboles de navidad al alcance de toda la infancia.
Se instalaban árboles de navidad en plazas, teatros, escuelas, palacios de pioneros etc. También en las casas se instalaban pequeños abetos. Estos árboles se decoraban con todo tipo de adornos hechos de vidrio o porcelana, presididos por una estrella roja en lo alto del árbol. Las familias se reunian y se dedicaban abundantes comidas, se cantaban canciones propias de la navidad y se ponían en práctica antiguas tradiciones paganas de cuando lo que se celebraba era el solsticio de invierno.

El día 1 se celebraba una gran fiesta infantil. Los niños recogían en sus casas los regalos aparecidos en el árbol. Luego en un lugar público o en una plaza, se entregaban regalos a los niños antes de comenzar una jornada de juegos colectivos en donde el niño era el único protagonista. Los encargados de repartir estos regalos era el "Ded Moroz" (Abuelito helado) y su nieta "Snegurochka" (doncella de las nieves). El "Ded Moroz" es el equivalente ruso de Papa Noel, y acude siempre acompañado por su nieta. Al recibir los regalos los niños les hacen promesas relativas a su comportamiento o estudios.
El "Ded Moroz" acompañado de su nieta "Snegurochka"
El árbol más grande y majestuoso se instalaba en un vestíbulo del Kremlin, era el árbol de la URSS, y allí acudían las familias moscovitas como tradición. Luces y guirnaldas adornaban las calles, los escaparates lucían sus mejores productos, y se hacían las compras para cenas abundantes. En este sentido, la navidad soviética era exactamente igual que en occidente. En las vacaciones se escuchaban canciones típicas, se veían películas propias de esas fechas, así como dibujos animados navideños en donde se mezclaban antiguas tradiciones y cuentos navideños, con nuevos entretenimientos para los más pequeños.

En la última noche del año, las familias se reunían para cenar y beber. Era tradición llevar ropa nueva, comer y beber mucho, con mucho ruido, risas y euforia. "Pasarás el año así como lo recibas" se solía comentar en todas las familias. La televisión retransmitía las campanadas del Kremlin, y al acabar se descorchaba una botella de champan soviético. Después en la televisión se retransmitía una gala con los principales artistas del momento, y otras celebridades como Yuri Gagarin en 1962.
Especialmente duras fueron las fiestas en los años de la guerra. En 1942, estando cercado Leningrado por las tropas nazis, las autoridades soviéticas decidieron celebrar las fiestas en aquellas circunstancias apocalípticas. El objetivo era perturbar lo menos posible la vida de los niños, en medio de aquellas brutales circunstancias. Aquellos años, los soldados celebraban el año nuevo pintando los tanques con una felicitación de año nuevo. El Ded Moroz entregaba los regalos con el uniforme del Ejército Rojo. Pero si hubo unas fiestas especiales, esas fueron las de 1946 en donde la pena por los familiares perdidos se mezclaba con la alegría de la victoria.

¡Feliz 2016 a todos y a todas! Especialmente a quienes intentan hacer realidad los sueños de construir una sociedad más justa y humana.





domingo, 6 de diciembre de 2015

Marusia, la entrañable historia de esta enfermera española en la URSS

María Pardina, conocida como Marusia

María Pardina, era el nombre de esta heroína antifascista que contribuyó con su heroísmo a derrotar a los nazis en territorio soviético, aunque era conocida con el cariñoso apodo de "Marusia". Entre los combatientes españoles más heroicos y destacados de la Segunda Guerra Mundial, podría figurar perfectamente su nombre, aunque en su España natal no goce del más mínimo reconocimiento.

María nació y creció en la madrileña calle de Francos Rodríguez, en donde en 1936 se situaba el cuartel del Quinto Regimiento, el ejército voluntario del Partido Comunista de España. Desde su casa veía camiones y camiones cargados de milicianos que participaban en la defensa de Madrid frente al fascismo. Siendo menor de edad colabora en la batalla atendiendo a los heridos republicanos.

Tuvo que exiliarse en la Unión Soviética como tantos otros españoles, huyendo de la represión o del hambre. Allí en 1941, la vida la obligó de nuevo a tener que enfrentarse al fascismo y la guerra de nuevo, y como hizo en España, no eludió su responsabilidad con la historia.
Se incorporó al Tercer Regimiento de voluntarios de Leningrado la misma semana que la bota hitleriana pisó suelo soviético. El Leninskaya Pravda narraba su hazaña. Tuvo que insistir duramente para que la admitieran en las filas del Ejército hasta que convenció a los responsables. Ella lo que quería era pegar tiros pero tuvo que resignarse con ser enfermera. La convencieron de que en la guerra no sólo era necesario aniquilar al enemigo, sino salvar el mayor número de posible de combatientes propios. María disputaría a las balas, a la muerte, todas las vidas que pudiera de sus hermanos soviéticos. La orden en Leningrado era clara: Resistir hasta la última gota de sangre.

En lo más encarnizado del combate se la veía arrastrarse por el campo, buscando cuerpos heridos. A veces, los atendía allí mismo, en plena batalla, dada la imposibilidad de los camilleros para asistir. Otras veces, arrastraba a los heridos entre las balas de forma temeraria, hasta algún sitio en donde pudiera hacer la primera cura. Podía sacar hasta dos hombres a la vez comentaban los soldados del Ejército Rojo.
En una ocasión, varios soldados quedaron heridos en una zona que estaba siendo intensamente batida por la metralla alemana. El comandante trató de disuadir a María de asistir a la zona, porque suponía un suicidio y era improbable que quedaran soldados vivos. María convenció a un teniente y a varios más y desoyendo las recomendaciones, marchó arrastrándose por el suelo entre los disparos. El Teniente cayó, así como varios más. Al sacar al segundo herido, otro murmuraba "Marusia vuelve, tu no nos abandonarás". Y así fue, la madrileña fue y volvió del campo de batalla innumerables veces salvando la vida a 15 soldados en un sólo día. Por esta muestra de valentía le fue otorgada la Orden de la Bandera Roja.

Era frecuente escuchar a los soldados hablar de ella, y la tranquilidad que daba tenerla cerca: Con nuestra Marusia te sientes más seguro, sabes que si te hieren no te dejarán abandonado.
María era el orgullo entre la comunidad española residente en la URSS. En invierno, Leningrado estaba rodeada de hielo y muerte. El 3º Regimiento se batía en las puertas de la ciudad de las 3 revoluciones. Una noche, después de infinitos ataques y contraataques el Regimiento quedó deshecho. Al amanecer se reagrupaban las fuerzas y se contaban las bajas. Alguien preguntó ¿Dónde está Marusia? No se la ve por ninguna parte, es imposible que aún esté rescatando heridos. Nadie sabía nada de ella desde el último combate y todos se pusieron a buscarla. A pesar de que la búsqueda se hacía cada vez más inútil, el Comandante ordenó continuar la búsqueda una y otra vez. 

Nunca más se tuvo noticia de ella. Su nombre aún resuena en las historias de la guerra de Leningrado. Desapareció para siempre haciendo lo que mejor sabía hacer: Salvar vidas. Aquella madrileña de infinita valentía se llamaba María Pardina, aunque los soldados y todo el mundo la llamaba Marusia.
La valiosísima información que aparece en el artículo, ha sido extraída de "Heroísmo español en Rusia" de Roque Serna Martínez.

Artículo relacionado: La vida del aviador español, Jose María Bravo

domingo, 29 de noviembre de 2015

El médico soviético que se operó a sí mismo

 Leonid Ivanovich Rogozov, se llamaba el médico que se operó a sí mismo en un entorno tan hostil como la Antártida. Sus ansías de vivir y su sangre fría son propias de cualquier película en donde la acción se exagera, pero siempre hay casos en donde la realidad supera a cualquier ficción.

Leonid nació en 1934 al sur de Siberia. Siendo el tercero de cuatro hermanos, su familia se traslada a una localidad siberiana en Krasnoyarsk. Su padre cae combatiendo a los nazis en 1943. Es decir, fue criado en el duro entorno siberiano e hijo de un héroe, factores que quizás expliquen su personalidad. Después de servir en el Ejército, estudia medicina en el Instituto de Medicina Pediátrica de Leningrado, graduándose en 1953.

La Unión Soviética se había lanzado a la exploración de la Antártica en 1955, año que se produce la primera expedición. El objetivo era realizar observaciones y experimentos climatológicos, biológicos, geomagnéticos etc. Leonid Rogozov había estado asignado como residente a una unidad de cirugía, hasta que consiguiera plaza definitiva de médico. Sin embargo, a finales de 1960 tuvo que interrumpir su trabajo para unirse a preparar lo que sería la Sexta Expedición Antártica de la URSS.

El barco expedicionario llega a la Antártida en diciembre. Allí, Rogozov, además de ejercer de médico ejerce de conductor o meteorólogo. Después de 9 semanas allí, en febrero de 1961, se establece la base de Novolazervskaya. El 29 de abril de 1961 (2 semanas después de la hazaña de Yuri Gagarin) Leonid empezó a encontrarse francamente mal. Sufría debilidad, nauseas, fiebre y un agudo dolor en el lado derecho del abdomen. De las 13 personas que componen la expedición, Leonid era el único médico, y se autodiagnostica apendicitis aguda.

Ante la imposibilidad de traslado, el médico decide tratarse con antibióticos y reposo. Su apendicitis era ya peritonitis, y de no extirparse el apéndice el joven médico moriría. Leonid decide poner en marcha el único plan posible que le podría permitir mantenerse con vida: Él mismo se tendría que operar. Alexander Artemyev (meteorólogo de profesión) le iría dando las herramientas necesarias y Zinovy Teplinsky (mecánico) sería el encargado de alumbrar con una lámpara y mantener un pequeño espejo redondo para que Leonid pudiera ver la zona que había que operar.
Imagínense a ese científico y a ese mecánico en esa situación. El espíritu aventurero formaba parte de los expedicionarios, como es lógico, pero una situación así seguro que nunca antes se la habían imaginado. Un médico de 27 años se iba a operar a sí mismo, y ellos serían sus ayudantes.

El médico preparó un anestésico local con novocaína, e inició la operación. Se hizo una incisión de 12 centímetros con el bisturí y comenzó a buscar el apéndice con ayuda del espejo. Se encontró el apéndice y lo extirpó, y se aplicó antibióticos. Después de 30 minutos, el médico comenzó a sufrir mareos que le obligaron a ir tomando descansos cada poco tiempo. La operación duró 1 hora y 45 minutos. La operación había sido un rotundo éxito. La fiebre continuó unos días, pero cinco días después estaba ya recuperado.
El joven no usó guantes durante la operación
Él posteriormente comentaría que fue difícil encontrar el apéndice en esas circunstancias. Que notaba con el corazón se le debilitaba o incluso se le paraba por momentos. Las manos respondían mal y todo apuntaba a que aquello tendría mal final.

Después de la expedición, se le otorgó la Orden de la Bandera Roja del Trabajo. Él completó su formación y ejerció de cirujano en Leningrado. En el año 2000 falleció, curiosamente por las complicaciones postoperatorias de un cáncer de pulmón. 
Estación de Novolazervskaya
Rogozov, de vuelta a la URSS

domingo, 1 de noviembre de 2015

7 biólogos soviéticos de importancia extraordinaria

A continuación veremos 7 personajes que dedicaron su vida a la biología, contribuyendo a aumentar el conocimiento del mundo que nos rodea y de nosotros mismos. La Revolución de Octubre puso a la ciencia en el centro de la actividad humana, la dotó de recursos económicos y favoreció el acceso al estudio y a la divulgación científica de cualquier persona, con independencia de su origen social. Aquí algunos resultados.

Alexander Oparin: Un erudito científico con amplios conocimientos en biología, química, astronomía y geología. ¿Cómo surgió la vida? A esta pregunta se podía responder desde la especulación filosófica o desde la religión, pero Oparin fue el primero que se atrevió a investigar y a dar una respuesta científica desde su concepción materialista y dialéctica. En 1922 presentó en Moscú las conclusiones de su investigación. Su teoría describe con gran precisión los procesos químicos que permitieron que de materia inorgánica surgiera materia orgánica.

En una primera etapa se sintetizaron compuestos que dieron lugar a moléculas orgánicas muy sencillas. Después, mediante la polimerización, los componentes orgánicos simples darían lugar a compuestos más complejos como las proteínas, polisacáridos o ácidos nucleicos. La conjunción de estos elementos compuestos, más la acción mineral, daría lugar a las primeras células en los mares primitivos.
Experimento basado en la teoría de Oparin
Su teoría, fue demostraba en laboratorio años después, consiguiendo compuestos orgánicos partiendo de elementos inorgánicos. Era todo un avance científico, posiblemente a la altura de la teoría de la evolución de Darwin. Si quieres conocer su obra, aquí se encuentra traducida al castellano.


 

Vladimir Vernadski: Gran físico y matemático que sin duda merece una entrada propia en este blog. Vernadski escribió en 1926 "La Biosfera", obra cumbre de la ecología que tiene una visión global y holística de la vida. Se considera a Vernadski como el padre de la geoquímica, biogeoquímica o radiogeología. Conceptos como la biosfera, litosfera, atmósfera...fueron revolucionarios para el año 1926 y hoy se siguen usando esos conceptos que teorizó Vernadski.
El Doctor Vernadski

Sergei Chetverikov: En 1927, este científico fue el primero en formular leyes del polimorfismo genético. Para entendernos, un polimorfismo es una variación determinada en una secuencia de ADN en una determinada población que hace que sus individuos posean una misma característica, como por ejemplo tener los ojos negros. Estas leyes contribuyeron en gran medida a la investigación en el campo de la genética. Gracias al conocimiento genético, hoy se puede determinar la paternidad de una persona, encontrar a un asesino o determinar la identidad de un resto humano si hay familiares con quien comparar su ADN.
Variación que da lugar al polimorfismo genético

Georgi Karpechenko: Creó la primera planta híbrida del mundo en 1927. Se trataba de una hibridación entre una col y un rábano. Su planta se conoce como Raphanobrassica y en el campo de la botánica supuso un gran avance, ya que se podía reproducir pese a ser una planta híbrida. Esto dió lugar posteriormente a toda una serie de experimentos con el fin de crear nuevas especies de plantas mediante el cruce.
Karpechenko
Andrey Belozersky: Sus progresos tuvieron una importancia vital en el estudio de la genética. Se le considera como un padre de la biología molecular. Fue el primer investigador en aislar el ADN en 1935. Esto abrió las puertas a toda una serie de investigaciones dentro del campo de la biotecnología.

Mijail Chailakhyan: En el año 2004, científicos de universidades de Japón, Alemania y Suecia descubrían la hormona vegetal que hace que la planta florezca de forma debida. Este descubrimiento aparentemente novedoso, carecía en realidad de ser novedad. Ya en 1938, el científico soviético Chailakhyan describió el comportamiento de esta hormona conocida como "florígeno". Esta hormona tiene la función de indicar a la planta cuando y como tiene que florecer. El estudio de 2004, vino a confirmar el descubrimiento del investigador soviético 66 años después.
Iván Michurin: Iván era un obrero ferroviario con una gran pasión, la botánica. Después de toda una vida dedicada a la investigación "amateur", en 1917 recibe con entusiasmo la revolución bolchevique. A sus 62 años comenzó a ver valorado su trabajo. Sus semillas, sus técnicas de selección, sus métodos y sus enseñanzas pasaron a tener una importancia académica. Se crea en 1928 el Laboratorio Central de Genética Michurin, basado en las investigaciones del ferroviario. Michurin creó más de 300 especies nuevas de árboles mediante un proceso de selección artificial. Gracias a ello, árboles frutales o cultivos del sur podía cultivarse en latitudes más al Norte. Uvas, albaricoques, manzanas o peras pudieron empezar a cultivarse en lugares en donde antes era imposible. Sus avances fueron utilizados en koljoses de todas las Repúblicas Soviéticas.
Ivan Michurin

Artículo relacionado: Una historia de heroísmo y ciencia, el arca de las semillas

domingo, 4 de octubre de 2015

Bolcheviques, enemigos del analfabetismo

Tras la Revolución de Octubre, los trabajadores se encargaron de la gestión de las empresas y de crear la administración del poder soviético. Las cadenas del zarismo y del Antiguo Régimen se habían roto, pero tocaba construir una nueva sociedad. Uno de los grandes problemas que tenía la clase obrera rusa para realizar la misión, era el analfabetismo. Grandes masas de trabajadores y trabajadoras no tenían ningún tipo de instrucción, pues habían sido concebidos como mera mano de obra a la que explotar y sacar rendimiento. En una sociedad atrasada técnicamente, los desposeídos no tenían más opción que trabajar en el campo o en la fábrica, sin posibilidad de aprender siquiera a leer. Esta lacra se acentuaba en las zonas rurales, especialmente entre las mujeres. 

Para la construcción del poder soviético era indispensable que trabajadores y trabajadoras adquirieran una mínima cultura, pues la obra que tenían por delante así lo necesitaba. Un pueblo analfabeto es un pueblo esclavo, y eso debía desaparecer. Según estadísticas militares de la época, en 1917 existía una tasa de analfabetismo del 30% en ciudades, y un 65% en áreas rurales. Lenin cita un 73% de analfabetismo entre la población adulta de Rusia, siendo las zonas no rusas aún más golpeadas por el analfabetismo. El fomento de la cultura, la instrucción y la ciencia siempre estuvo enfrente del zarismo, la desigualdad, la imposición de la iglesia, el maltrato a la mujer, el enfrentamiento entre pueblos y el salvajismo.
Los bolcheviques crearon el Comisariado de Instrucción pública, dirigido por Lunacharsky, magnífico conocedor de la literatura y el arte. Junto a él están pedagogos como N. Krupskaya y otros viejos profesores de filiación bolchevique. Su misión era crear un nuevo sistema educativo. Lo primero que hizo el Comisariado fue un llamamiento en el que se exponía en primer lugar la necesidad de erradicar el analfabetismo. También se hablaba de la necesidad de crear una escuela única, fomentar la educación para adultos e integrar a los mejores pedagogos para este nuevo tipo de educación.

La ortografía rusa fue modicada con el fin de simplificar su aprendizaje, se estableció la gratuidad de la enseñanza, se expulsó a la religión de la escuela, se acabó con la segregación de sexos, etcétera. En 1918 se firma un decreto para facilitar el acceso de los obreros y obreras a la enseñanza superior. Se inauguraron universidades e institutos técnicos.
En mayo de 1919, se celebra el primer congreso de educación de adultos, en donde se va perfilando lo que será el programa de alfabetización. El 26 de diciembre de 1919, el gobierno soviético emite un decreto "para la eliminación del analfabetismo en todo el país". Desde ese momento, las personas de entre 8 y 50 años que no supieran leer, tenían la obligación de aprender a leer y escribir en ruso o en cualquiera de las otras lenguas reconocidas. La erradicación del analfabetismo era visto como una condición imprescindible para la participación consciente de las personas en la vida política, económica y cultural.

Dependiente del Comisariado de Instrucción, se crea la comisión que dirigiría el programa "Likbez", cuyo nombre es el acrónimo de "liquidación del analfabetismo". Esta comisión organizó cursos, consiguió recursos, aulas, editó libros de texto etc. El objetivo tenía que ser cumplido en la mayor brevedad posible, pero las difíciles condiciones, tales como la situación económica y la guerra civil, hicieron que el programa no cumpliera con la inmediatez esperada.
En el año 1939, cerca del 90% de la población estaba alfabetizada. Posteriormente el analfabetismo fue erradicado. En la URSS, se podía estudiar sin importar que fueras hijo de ingenieros o de campesinos, y esto era ciencia ficción antes de 1917. Un país de más de 10.000 kilómetros de longitud, con 90 millones de personas dispersas en el territorio, se había propuesto que todos sus habitantes tuvieran acceso a la cultura. Aquello parecía una fantasía en 1919, y la URSS lo consiguió como se consiguen  las metas que son justas. Millones y millones de personas adultas analfabetas pudieron leer periódicos, escribir cartas o dirigir fábricas.
Artículo relacionado: La electrificación, otra hazaña de la Revolución de Octubre